La humedad y los duros y rigurosos inviernos son una constante a lo largo de los más de 3.200.000 km2 en los que habitan las naciones y tribus indígenas de la llamada también "cultura del caribú". Practicamente, un tercio de la superficie de Canadá presenta rasgos culturales comunes: desde los Ingalik en el extremo oeste a los Montagnais en el este puede hablarse de un modo de vida y subsistencia, de unas estructuras sociales y unas creencias místicas semejantes.
Pero tan extenso territorio, por fuerza, debe presentar diferencias de relieve, vegetación y fauna. De hecho, pueden especificarse dos claras regiones: la taiga al norte y la tundra más al sur.
La taiga abarca el inmenso territorio de bosque que atraviesa la región de costa a costa. Una increible masa de álamos y abedules que, poco a poco, conforme nos desplazamos al norte van dejando paso a pinos y abetos.
Y donde comienzan a escasear los árboles, la tundra llena el paisaje de hierba y pantanos en un entorno paulatinamente más frío, mas árido e inóspito.