LO QUE FIRMARON
La intención subyecente en el Tratado de Fort Laramie de 1.868 era la de cambiar el modo de vida nativo.
Un gran número de artículos del Tratado insisten, una y otra vez, en prometer incentivos a los que cambien sus costumbres de cazadores por las de un agricultor blanco.
La transformación en agricultores conllevaba la parcelación de la tieera. Ésta dejaba de ser comunal -de toda la tribu- y pasaba a ser propiedad individual del cabeza de familiar al que se asignaba. El efecto real de esta medida suponía un doble impacto en el conjunto global de la riqueza de la tribu: Por una parte, disminuía con cada asignación individual el monto total del territorio y con ello los recursos de que la comunidad dispondría en el futuro; por otro, su posterior transmisión a terceros -transcurrido el tiempo pertinente-, por parte del titular o sus descendientes, quedaba liberada de trabas legales. El destino final no era otro que su paso a manos de colonos blancos que adquirirían el derecho de propiedad de manera "legal".
|
... |
LO QUE CREYERON FIRMAR
La firma del Tratado llevó a pensar a las tribus de las llanuras que su modo de vida quedaría a salvo.
La concreción de los límites de la Reserva y de los "Territorios No Cedidos" de caza, aseguraba, aparentemente al menos, el fin de la lucha por parte de Lakotas y Cheyennes contra sus ancestrales enemiugos Crows, muchos de ellos reclutados como batidores del ejército.
La prohibición expresa del asentamiento de colonos en territorio nativo hizo pensar a las tribus que, tanto la Reserva como sus zonas de caza, sólo serísan ocasionalmente atravesadas por destacamentos militares. Una de ellas, la expedición comandada por Custer, tiempo después, serías la que descubriría oro en las Black Hills y la invasión masiva consiguiente de mineros
|